Cero plásticos. Cero movidas: Así viajan las piezas de Kinara Ceramics.

Cero plásticos. Cero movidas: Así viajan las piezas de Kinara Ceramics.

Si algo tenía claro cuando cambié las salas de reuniones corporativas y los PowerPoints infinitos por el barro y el taller en Sevilla, es que en Kinara las cosas se iban a hacer bien desde el primer minuto. Y eso incluye hasta el último trozo de cartón que sale por la puerta.

Porque de nada sirve tirarte horas en el taller mimando cada curva de una Bandeja Peonía o de una aceitera si luego metes la pieza en una caja llena de plástico de burbujas horrendo.

Aquí el plástico ni está ni se le espera. Hoy os abro las puertas del taller para contaros cómo empaquetamos cada pedido para que vuestras piezas viajen en primera clase, protegidas a prueba de bombas y respetando el planeta.

1. La armadura 3D: Papel nido de abeja + Cordón de yute 

Para envolver la pieza directamente no usamos celo ni plástico. Usamos papel nido de abeja.

A primera vista parece un papel estraza normal, pero al tensarlo e ir envolviendo la pieza, sus celdas hexagonales se abren y crean un volumen tridimensional mullido que protege el esmalte, los bordes y las asas contra cualquier golpe directo. Le damos entre 3 y 4 vueltas bien apretadas para dejar la pieza "blindada".

¿Y para cerrarlo sin llenar la pieza de cinta adhesiva? Usamos un cordón de yute natural. Agarra firme, no se desata en el camino, no suelta pelusas y le da ese acabado craft y artesanal que da gusto ver nada más abrir la caja.

2. El colchón del taller: "Las bolitas" de almidón vegetal 

Aquí viene el gran secreto del relleno. Para evitar que la pieza viaje bailando dentro de la caja de cartón Kraft, utilizamos lo que yo llamo "las bolitas del taller" (Pelaspan® Bio).

A primera vista parecen el típico gusanito de corcho o porexpan blanco de toda la vida, pero ni de coña. Están hechas de 100% almidón de maíz puro. Su forma en «S» hace que se enganchen unas con otras dentro de la caja, creando una red de micro-colchones que absorben los frenazos y baches del camión de reparto. La pieza viaja literalmente flotando en el aire.

3. ¿Qué haces con el packaging cuando te llega el paquete a casa? 

Lo mejor de este empaque no es solo cómo protege durante el envío, sino lo que puedes hacer con él cuando abres tu pedido:

  • El truco del agua: Si coges "las bolitas" y las pones bajo el grifo con agua tibia, verás cómo se disuelven y desaparecen por completo en 3 segundos. Cero residuos, cero basura en el cubo de plástico.
  • El regalo pa' tus plantas: Como es materia orgánica vegetal pura, puedes echar las bolitas directamente en la tierra de tus macetas o del jardín. Al regar, se biodegradan por completo y sirven de abono natural para enriquecer la tierra.

4. La prueba de fuego: El Shake Test 

Antes de cerrar las solapas de la caja, siempre hacemos la prueba definitiva en el taller: el Shake Test (o prueba del agitado).

Cerramos la caja y la agitamos con energía. Si no se escucha ni se siente el más mínimo movimiento dentro, el paquete está listo para salir. Si la pieza "baila", abrimos y ajustamos más relleno vegetal hasta que quede compacta.

Mismo mimo por dentro que por fuera 

Detrás de cada envío hay horas de trabajo, manos manchadas de barro y mucho cariño. Cuidar el empaque es nuestra forma de garantizar que la experiencia de desempaquetar (unboxing) sea tan especial como la propia pieza que has elegido.

Si queréis echa un vistazo a las piezas que van saliendo del horno, podéis bichear la tienda en la web. ¡De mí pa' ti!

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